sábado, 3 de julio de 2010

BR: 2

Bad Romance.
Capítulo 2.

Cedric Evans disfrutaba de la fiesta que había celebrado su familia sentado sobre uno de los sillones que había en el enorme salón de baile con una copa de brandy en su mano, sentado al lado de su hermano Thomas, mientras comentaban cual de las mujeres que habían acudido a la fiesta era la más hermosa o la que más resaltaba. Ambos eran unos de los solteros más codiciados de la alta sociedad de Nueva York. Todas las mujeres querían ser las elegidas para casarse con ellos y llevar una vida de reinas, ya que ellos y su familia era unas de las familias más ricas -junto con los Williams- de Nueva York. El padre de los Evans era el alcalde de Nueva York, y la Sra. Evans tenía una famosa tienda conocida por la ropa tan provocativa que vendía -lencería de mujer-. Aparte de esto, también eran unos muchachos bastante apuestos. Cedric Evans tenía alrededor de veintitrés años, tenía el pelo castaño claro, era alto y apuesto, tenía los ojos color miel, y una sonrisa encantadora, con la que hacía que todas las mujeres se hecharan a sus pies. Thomas Evans, era mayor que su hermano, tenía veinticuatro años, era también muy apuesto, pero este era todo lo contrario a su hermano menor, tenía el pelo oscuro como el carbón y los ojos verde oscuros, era alto y bastante más fuerte que su hermano.


En ese momento apareció antes sus ojos Andrew Turner, Cedric y Thomas se rieron cuando lo vieron, este se les acercó y se sentó a su lado. Ambos lo miraron y se rieron.

-¿Qué? -les preguntó Andrew mirándolos a ambos. Estos se rieron, ambos sabían que había ido a encontrarse con alguien, y no con un hombre precisamente, ambos sabían que Andrew tenía una aventura desde hace bastante tiempo, pero este no soltaba ni prenda.

-Tienes carmín en los labios -le dijo Cedric señalándole el labio. Andrew se pasó un pañuelo que tenía en el bolsillo por los labios, para su sorpresa cuando vió el pañuelo no tenía carmín, miró a sus amigos con cara de enfadado. Ambos se rieron.

-Te hemos pillado, Turner -dijo Thomas en tono burlón sonriéndo. Y alzando una ceja. - ¿Cuándo vas a decirnos quién es la misteriosa chica?

-Cuando los cerdos vuelen -dijo Andrew mientras encendía un cigarrillo. Aunque en realidad Andrew deseaba contárselo, deseaba contarle a alguien por la situación tan complicaba que atravesaban él y Bridget, contarle a alguien lo mucho que se querían, y que alguien les ayudara a marcharse, pero eso era algo complicado, y más comprometerse con una cosa así. Aunque conocía a sus amigos, sabía que a lo mejor Cedric sería capaz de ayudarle, pero no quería arriesgarse, prefería guardarse aquello para él sólo, al menos así, nadie sospechaba nada.

-La que ha venido guapa de verdad esta noche ha sido la mayor de Los Williams, Bridget -dijo Thomas. En ese momento Andrew alzó la mirada hacia su amigo, y siguió el curso de su mirada. Bridget estaba sentada con su madre, hablaban animádamente y se reían. Andrew no era consciente de la cara que se le ponía cada vez que la veía.

-Es verdad -dijo Cedric- está muy hermosa. Pero es demasiado seria, tiene una mirada apagada, nosé como decirlo.

-¿Y tú que sábes si nunca has hablado con ella? -dijo Thomas mirando a su hermano- nunca has hablado con ella. Ni siquiera la conoces. -Thomas observó a Andrew que estaba muy callado, este no apartaba la mirada de Bridget ni un momento.- ¿Tú que opinas Andrew?, tu familia es muy amiga de la suya.

Andrew desbió la mirada de Bridget y miró a su amigo.

-Bueno, a mí... -dijo dudando sin saber que decir- me parece una chica bastante agradable.

Cedric se encongió de hombros y añadió:

-Me sigue pareciendo demasiado seria.

Andrew siguió mirando disimuladamente a Bridget, hasta que llegó el momento en que sus miradas se encontraron, Bridget le sonrió disimuladamente, y Andrew sintió una ola de felicidad que le inundaba el pecho, cada vez que sentía esto, era cuando se daba cuenta lo mucho que la quería, y lo mucho que quería estar con ella, sin importarle lo que pensaran los demás, así que se levantó de su sitio y se acercó hacia la mesa de Bridget y su familia, para hablar con su madre, Agnès Williams, sería un pretexto para entablar una conversación y después sacar a bailar a Bridget, para poder, al menos, disfrutar de su compañía.

Thomas y Cedric no hicieron caso de este gesto, ya que no sospechaban nada. Estos siguieron hablando y bebiendo Brandy animádamente. Hasta que Cedric se levantó cuando encontró a una muchacha digna para coquetear aquella noche, una muchacha con la que ya había estado un par de veces anteriormente, a él no le gustaba, le parecía guapa y se divertía con ella pero nada más. Pero la muchacha, sentía sentimientos bastante intensos por él, esto le traería consecuencias a Cedric más tarde.

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